Dicen que la verdadera belleza está en el interior. Mmm… ¿Es eso cierto o esta frase se inventó para consolar a las que no son agraciadas? Indudablemente, el atractivo físico hace girar cabezas y es capaz de volver locos a los hombres (y también a las mujeres).
Sin embargo, no todo el mundo tiene un look de superstar. De hecho, ¡son muy pocas las que lo tienen! Probablemente no hay ninguna top model entre tus amigas, pero seguro que sí hay alguna que, sin ser especialmente guapa, arrasa con el sexo opuesto. Y, reconócelo… más de una vez te has preguntado cómo lo hace y por qué tiene más éxito que tú o que otras mujeres más bonitas que ella.
Un refrán español dice que “La suerte de la fea la bonita la desea”. Solo que en realidad no es "suerte", sino cuestión de actitud.
Observa bien a tu amiga o a cualquier otra mujer que tenga éxito con los hombres aunque no sea espectacular. Te darás cuenta de que hay mujeres que no son las más guapas, pero sonríen y exhiben un lenguaje corporal que invita a acercarse a ellas. Porque resultan accesibles, agradables, alguien con quien uno se puede sentir bien. Mientras que quizás la más bella se esté mostrando altiva e inaccesible, tanto que nadie se arriesga a acercarse a ella porque existen muchas probabilidades de que sea rechazado.
Cómo resaltar tus puntos fuertes
En tu próxima cita, tú también puedes resultar sexy aunque no tengas un físico impresionante. Se trata de aprender a sacarte partido. Y eso se consigue cambiando la forma en que te miras a ti misma. Ponte delante del espejo y obsérvate con objetividad, curiosidad y buen humor. Hay rasgos que no se pueden cambiar, como la altura, la constitución física o el tipo de cabello. Pero sí hay muchas cosas que puedes hacer para resultar más atractiva.
¿Estás dispuesta?
Analiza tu físico, pero no para lamentarte por tus defectos, sino para reconocer cuáles son tus puntos fuertes y débiles, y así poder potenciar los primeros.
Compra una revista de estilo y descubre cuál o cuáles son los que encajan contigo. No tienes que limitarte a un único look. Puedes ser hippy para ir a clase, casual por la tarde y lady de noche.
Mímate, cuídate, mantente limpia, perfumada, depilada, hidratada… Todo eso te embellece porque hace que te prestes atención y te gustes más. En cambio, cuando descuidas tu aspecto acabas por no mirarte siquiera… ¿Y esperas que te miren los demás?
Busca tu sello personal, aquello que te hace destacar y por lo que la gente te recuerda. Podría ser tu afición a los broches, un color de pelo peculiar, llevar pantys de colores…
Vístete bien. Es decir, no importa el estilo que elijas pero procura que la ropa sea de tu talla, que el color armonice con el de tu cara y tu pelo, que las telas tengan una textura agradable.
Interésate por los demás. Es cierto que jugar a hacerse la dama misteriosa resulta “interesante” pero acaba cansando. Estamos en el siglo XXI, no en una vieja película de cine negro.
Más allá de la ropa que te pongas, ten siempre presente que hay tres cosas que resultan irresistibles: una sonrisa, una actitud segura y el saber escuchar.


